Sí, “distinta” y “santa”. Distinta, porque no se parece a ninguna otra, ni en su contenido celebrativo, ni en su repercusión en una gran parte del mundo. Y Santa, porque el motivo de su celebración, son los acontecimientos de los últimos días de Jesús, el Santo de los santos. Y porque invita a la santidad a quienes la celebran con fe.
Pensemos en lo que nos aporta esta “Semana Santa”, que trae consigo, el recuerdo de los hechos más importantes para toda la humanidad, como son: el Jueves Santo, el Viernes Santo y el Domingo de Resurrección.
El Jueves Santo, es un día lleno de sana alegría y de gran agradecimiento por varios acontecimientos, como el “lavatorio de los pies”, con todo su amplio significado; el Mandamiento del Amor, no menos importante; la Institución del sacerdocio ministerial; y la Eucaristía. Pero ya se empieza a adivinar, a través de algunas palabras de Jesús, y otras señales, la tragedia del viernes.
Ese viernes Santo, el más trágico de toda la historia humana, en que se da muerte al que nos da la vida; se desprecia a quien nos salva; se impone el odio y la incomprensión; se lleva a cabo el mayor homicidio de la historia humana, desde sus comienzos.
Y el domingo de Resurrección, en que ya resucitado, el Jesús del sepulcro, abandona la piedra horadada, y confirma a sus hermanos, los apóstoles, después de haberse dado a conocer a las mujeres (detalle importante, para los tiempos de reivindicación de nuestros días).
No se puede vivir esta Semana, con frivolidad e indiferencia, porque es una “Semana, distinta y santa”.
Otro año más hemos realizado en Juego de niños y peques el día de las torrijas, que se ha vuelto una tradición en el último día del trimestre, previo a la Semana Santa.
Un total de 51 niños han cocinado su torrija junto a los monitores y a nuestras catequistas Cristina y Mar, que han ofrecido su tiempo, así como su receta.
La mañana fue un regalo para todos. Tras varias semanas donde la lluvia ha impedido salir a jugar, la mañana del sábado fue un regalo para disfrutar todos juntos. Además de cocinar torrijas, disfrutamos de mucho juego y música.
El curso llega a su recta final con una gran asistencia diaria. Muchas caras nuevas se han acercado estas últimas semanas al proyecto para participar en las diferentes actividades.
¡Os esperamos nuevamente desde el sábado 26 de abril, de 11:30 a 13:00.!
CHARLA-MEDITACIÓN DEL DR. D. JOSÉ ENRIQUE SÁNCHEZ BASALLOTE EN EL BUEN PASTOR
El pasado miércoles tuvo lugar, en nuestra parroquia de El Buen Pastor, la Reflexión – Meditación sobre la Pasión de Cristo desde el punto de vista de la medicina, a cargo del doctor D. José Enrique Sánchez Basallote, médico de familia y subdirector médico del Hospital Puerta del Mar de Cádiz y San Carlos de San Fernando
El Dr. Enrique Sánchez, puntualizo que mas que una conferencia, quería que fuera una oración, reflexión y meditación sobre el padecimiento y dolor humano ante la barbaridad tortuosa a la que estuvo sometido Jesús en su camino hacia la Cruz, comprendiendo, desde la medicina, el impacto que tuvo en su cuerpo el martirio al que fue sometido.
Todo lo expuesto está basado en los Evangelios, en los estudios de algunos médicos y más concretamente en el doctor Santiago Santidrián y en el estudio de la Sábana Santa.
¿Qué sintió Jesús en su cuerpo? ¿Cómo fueron la reacción de su cuerpo durante la pasión y muerte desde el punto de vista de la medicina?
¿Cuáles fueron los sufrimientos, físicos, psicológicos e incluso espirituales de Cristo, durante la noche del Jueves Santo y la mañana del Viernes Santo?
Las descripciones de estos padecimientos están relatadas con sobriedad, pero a la vez con la crudeza que tuvieron, para comprender más a fondo cómo fueron esos sufrimientos; ante los cuales, hubo un silencio de estupor y dolor en todo momento de la exposición entre los asistentes, comprendiendo que la naturaleza humana de Cristo era de una fortaleza tremenda para aguantar lo que aguantó por amor. Aunque nos quedamos con la última imagen: ¡¡Nos quedamos con la esperanza de la mañana de la Pascua de Resurrección!!
Al final de la exposición, el padre Silvio M. Bueno ss.cc., agradeció al Dr. Enrique Sánchez su intervención y la asistencia al numeroso grupo de personas que se congregaron allí.
Para los que no pudisteis asistir, lo podéis ver en el siguiente vídeo, nos ayudará a reflexionar sobre el amor de Dios e introducirnos de lleno en la Semana Santa.
El pasado fin de semana tuvo lugar en la casa de retiros “Padre Damián” de Jerez la convivencia de postcomunión de nuestra parroquia. Elegimos como lema de la misma “Sembrando nuestro mundo” y así, sobre lo que nos inspiraba la parábola del sembrador (Mc 4, 1-9) fue transcurriendo el sábado y la mañana del domingo.
Entre juegos y dinámicas se pasó la mañana del sábado, para a continuación trabajar con algo más de seriedad las palabras del Maestro. A las preguntas de ¿Qué no nos gusta de nuestro mundo? y ¿Que sí nos gusta? logramos llenar en pocos minutos una pizarra con las respuestas de los chavales. Tan peques y son conscientes de la sociedad en la que vivimos, de sus miserias y esclavitudes; pero también esperanzados por la cantidad de cosas buenas que son capaces de percibir a su alrededor.
Luego llegó el momento del taller, donde decoraron unas camisetas blancas con ese “soy semilla” que les hacía partícipes y protagonistas del cambio, de la llegada del Reino. A decir verdad, quedaron muy chulas. Ser semilla…con todo lo de responsabilidad que eso conlleva, pero también con la alegría de saber que de lo pequeño; con paciencia, buena tierra y cuidados, crece algo bueno.
Por la noche realizamos un juego “Cluedo” donde hicieron de investigadores por todas las habitaciones de la casa. Terminamos tarde (como es tradición en las convivencias) y dormimos como lirones.
El domingo, tras desayunar, tuvimos tiempo de aterrizar en nuestro entorno más cercano, para concretar un pequeño compromiso. Dicho deseo de cambio y actitud lo expresamos en un mural que llevaríamos más adelante a la Eucaristía parroquial. Porque así concluimos esta convivencia: volviendo a El Buen Pastor para celebrar allí misa de domingo con toda la comunidad. Finalmente almorzamos en el patio de la parroquia pizza.
21 niños y un grupo de monitores, niños que nos acompañan ya desde varios años y que sin duda me hacen mirar con optimismo y esperanza; y monitores entregados que quieren a los niños. Niños y monitores que nos recuerdan que la siembra siempre da frutos porque así lo prometió el Señor. Termino con un sentimiento de gratitud porque mi buen Dios me ha permitido ver algún gran fruto de aquello pequeño que sembré.
El pasado martes, el equipo de Pastoral de la salud, junto con el párroco el padre Silvio M. Bueno ss.cc., tuvimos una celebración muy cercana del Sacramento del Perdón con los residentes de la Residencia para mayores Vitalia de San Fernando.
Se les hizo entrega de una cruz, que ellos mismos habían pedido, y también, como cada semana, recibieron el Sacramento de la Comunión. Algunos estaban muy emocionados y todo transcurrió en un clima de oración y cercanía.
Están en una residencia, no pueden acudir a una Iglesia, no pueden vivir los actos que nosotros vivimos, es por ello que valoran mucho la presencia de la Parroquia a través nuestra.
Para ellos es muy importante nuestra labor y así lo vivimos también nosotros. Nos sentimos enviados, siempre lo comentamos, pertenecemos a la Parroquia y el párroco nos envía.
Animamos a la gente para que se incorpore al equipo, necesitamos manos que quieran colaborar, es una labor muy bonita. Quienes estén interesados que se pongan en contacto con nosotros en la parroquia.
Ojalá podamos decir como el apóstol: «Doy gracias a Cristo Jesús que me hizo capaz, se fio de mí y me concedió este ministerio» (1 Timoteo 1:12)
Íbamos por una carretera del este de la República Democrática del Congo, bordeando la frontera con Ruanda y Uganda. Habíamos salido bien temprano de Goma, en la orilla norte del lago Kivu, para llegar a tiempo de grabar la inauguración de un hospital apoyado por Manos Unidas en la pequeña villa de Karambi. Sucedió a mitad de ese camino que también lleva al parque de Virunga, donde los gorilas intentan vivir tranquilos. De pronto, una ráfaga de metralleta sobre nuestro convoy nos detuvo en seco. Claro, en la caravana de coches iba el gobernador de la región -habían convocado las primeras elecciones democráticas del país-, el obispo de la diócesis y nosotros, el grupo de la televisión española. Éramos -perdón por el chiste- un blanco perfecto.
Si hubiesen querido, habría corrido la sangre. Solo fue un aviso de que estaban allí, de que algunos de los muchos grupos rebeldes diseminados por el este del país seguían vivos y armados, de que la paz no iba a ser fácil de conseguir en un territorio que, por otro lado, nunca la tuvo. Y así era: estábamos en uno de los polvorines del continente. En ese rincón africano -estremece recordar el genocidio de la vecina Ruanda- la memoria de los más viejos del lugar solo estaba poblada de desgracias, incluida la erupción del volcán Nyaragongo, que de vez en cuando se despierta como un viejo irascible del que brota terror en forma de lava.
Volví luego a ese gigantesco país, a la sureña provincia de Katanga, donde Leopoldo, el rey sobre cuyos desmanes los belgas pasan de puntillas en la escuela, masacró nativos para obligarles a que explotaran las minas a finales del XIX y principios del XX. Tengo que reconocer que tampoco me fue muy bien y por poco no acabo en el fondo de una de sus muchas explotaciones mineras. Eso de buscar respuestas en una tierra marcada por la violencia no suele acabar de buena manera.
Así que pensé que a la tercera iba a ir la vencida –y me iban a tener que repatriar con los pies por delante- cuando me dijeron que volvía al corazón herido de África…en busca de los Sagrados Corazones. Reiteración cardíaca. ¡Ay! Todo había empezado por un viaje a India, para celebrar la canonización del Padre Damián y hacer varios reportajes con los nuevos “molokais” de sus hermanos de congregación. De ahí surgió mi interés por seguir el rastro de los SSCC en otros sitios. En Mozambique, Álvaro de Luxán, que compartía casa con el bueno de Román Elizalde, me contó sus aventuras congoleñas compartidas con Germán Fresán en la época disparatada de Mobutu. Y Álvaro, cuyo espíritu no se fue nunca de África, me despertó la curiosidad.
Menos mal que volví a Congo. En caso contrario no habría conocido a Antonio Riaño y Pilar Sánchez, corazones entregados a la misión y que me hicieron reconciliarme con ese país cuyas heridas no se cierran nunca. De esas heridas me estoy acordando ahora cuando leo las últimas noticias que vienen de allí: el país atraviesa una de las crisis humanitarias más graves y prolongadas del mundo. Las provincias del Kivu son escenario de una violencia despiadada impulsada por decenas de grupos armados, entre ellos el Movimiento 23 de Marzo (M23), que han convertido la región en un campo de batalla por el control de sus recursos minerales. Según la ONU, más de siete millones de personas han sido desplazadas por los combates, mientras que miles han perdido la vida en ataques que incluyen ejecuciones sumarias, violaciones y saqueos.
Y en el otro extremo del país, en Kinshasa, las bandas kuluna(criminales organizados) se están expandiendo por la capital, una urbe en continuo estado de tensión. Hace unos días, las dominicas han sufrido un asalto en su casa del barrio de Kimbanseke, no muy lejos de donde están los y las SSCC. El cardenal Ambongo no ha tardado en pedir a las distintas congregaciones “que redoblen su vigilancia, sin ceder al pánico ni al miedo”.
En fin, que cuando nos cuenten las noticias internacionales y solo nos hablen de lo que quieren Trump, Putin, los de la OTAN, los de la UE y compañía nos acordemos también de ese corazón herido de África con el que la parroquia del Buen Pastor tiene una conexión tan honda y solidaria desde hace muchos años.
Dios nos llama a cada uno por nuestro nombre, no debemos de rechazarle ni vivir de espaldas como si no existiera. Como escuchamos el domingo anterior en la primera lectura: Yahvé llama a Moisés para que le dé un mensaje a su pueblo y lo libere de la esclavitud; Moisés fue un hombre que tenía debilidades y virtudes, pero Dios se fija más adentro de lo que las apariencias nos hacen ver, ya que nadie apostaba por Moisés… Excepto Dios. Dios eligió a Moisés y te eligió a ti… sin merecerlo y sin pedirlo… esa es una de las dimensiones de nuestra fe: el Señor nos llama a todo.
Al igual que Moisés, nosotros para Dios somos sus hijos y sus más maravillosas creaciones, pues no debe de asustarnos el hecho de recibir la llamada del Señor a pesar de como éramos en el pasado, buen ejemplo de ello fue mi testimonio que di recientemente en la parroquia… Yo vivía una vida desordenada… Hasta que Dios se fijó en mí y me salvó.
No tengamos miedo de aceptar su llamada y, recuerden… Para Dios no hay nada imposible, Dios nos llama a cada uno de nosotros por nuestro nombre.
En el caso de mi visita pastoral a la parroquia de El Buen Pastor de San Fernando, por el mes de la campaña vocacional del seminario, para mí fue una maravilla de visita; No me esperaba ver una parroquia llena de vida, tanto jóvenes como no tan jóvenes allí reunidos, con la parroquia llena de gente… Me di cuenta de que allí cada persona tiene una tarea encomendada y un grupo asignado. El gran trabajo que hay detrás de ello solo puede ser artífice de años de trabajo por parte de toda la feligresía junto con el Padre Silvio; no olvido destacar las voces angelicales que venían de parte el coro de la parroquia que, en esa mezcla de jóvenes y adultos, no tenían nada que envidiarles a los tres tenores. EL ambiente tan maravilloso que pasé junto con todos los niños pasando a darnos la paz, me hizo constatar que el Señor hace maravillas en esta parroquia y, espero que mi testimonio haya servido para dar frutos buenos… Nosotros sembradores de esperanza y vosotros, tierra fértil y jovial.
Para nosotros, “Misioneros desde aquí”, la primavera ha comenzado con la evocación y oración por los 41 presbíteros, religiosos y laicos diocesanos primordialmente y por todos los misioneros en general, diseminados en los cinco continentes.
El GRUPO DE MISIONES, secunda y actúa como animador de la iniciativa del Secretariado: convocatoria mensual diocesana “Vísperas Misioneras” en ámbito supra parroquial.
En San Fernando, el último martes de cada mes, a las 19:30 h, un grupo perseverante de fieles se reúne en el monasterio “Santísima Trinidad”, para, junto a la comunidad de las MM. Carmelitas Descalzas, dirigir la oración litúrgica a Dios por las misiones en general y misioneros diocesanos específicamente.
Nos hacemos eco de la convocatoria dirigida singularmente a todo el arciprestazgo de la ciudad