CONVIVENCIA DE POSTCOMUNIÓN “SEMBRANDO NUESTRO MUNDO”
El pasado fin de semana tuvo lugar en la casa de retiros “Padre Damián” de Jerez la convivencia de postcomunión de nuestra parroquia. Elegimos como lema de la misma “Sembrando nuestro mundo” y así, sobre lo que nos inspiraba la parábola del sembrador (Mc 4, 1-9) fue transcurriendo el sábado y la mañana del domingo.
Entre juegos y dinámicas se pasó la mañana del sábado, para a continuación trabajar con algo más de seriedad las palabras del Maestro. A las preguntas de ¿Qué no nos gusta de nuestro mundo? y ¿Que sí nos gusta? logramos llenar en pocos minutos una pizarra con las respuestas de los chavales. Tan peques y son conscientes de la sociedad en la que vivimos, de sus miserias y esclavitudes; pero también esperanzados por la cantidad de cosas buenas que son capaces de percibir a su alrededor.
Luego llegó el momento del taller, donde decoraron unas camisetas blancas con ese “soy semilla” que les hacía partícipes y protagonistas del cambio, de la llegada del Reino. A decir verdad, quedaron muy chulas. Ser semilla…con todo lo de responsabilidad que eso conlleva, pero también con la alegría de saber que de lo pequeño; con paciencia, buena tierra y cuidados, crece algo bueno.
Por la noche realizamos un juego “Cluedo” donde hicieron de investigadores por todas las habitaciones de la casa. Terminamos tarde (como es tradición en las convivencias) y dormimos como lirones.
El domingo, tras desayunar, tuvimos tiempo de aterrizar en nuestro entorno más cercano, para concretar un pequeño compromiso. Dicho deseo de cambio y actitud lo expresamos en un mural que llevaríamos más adelante a la Eucaristía parroquial. Porque así concluimos esta convivencia: volviendo a El Buen Pastor para celebrar allí misa de domingo con toda la comunidad. Finalmente almorzamos en el patio de la parroquia pizza.
21 niños y un grupo de monitores, niños que nos acompañan ya desde varios años y que sin duda me hacen mirar con optimismo y esperanza; y monitores entregados que quieren a los niños. Niños y monitores que nos recuerdan que la siembra siempre da frutos porque así lo prometió el Señor. Termino con un sentimiento de gratitud porque mi buen Dios me ha permitido ver algún gran fruto de aquello pequeño que sembré.
Paco Bernal
Coordinador de la PJV parroquial
