«Y TÚ, ¿A QUIÉN ESPERAS?»
Comenzamos este otoño en la parroquia con el lema «Rema mar adentro», animándonos este curso a no quedarnos en lo sabido, en -como llaman ahora -nuestra zona de confort como creyentes. Y con esta intención nos sorprende de nuevo el Adviento, de manera interpelante: «Y TÚ, ¿A QUIÉN ESPERAS?», porque este mundo en el que vivimos se encarga por estas fechas de distraernos y despistarnos bastante. Por eso siempre viene bien esta revisión, esta puesta a punto del corazón.
Esperar esperamos muchas cosas: los estudiantes, aprobar el trimestre; muchos, aquella llamada importante que no llega nunca y hasta los más ilusos que les toque la lotería…
Pero, como cristianos, nuestra espera responde menos a «qué» y más a «quién».
Esperamos, pero no de cualquier forma:
Es una espera contemplativa, de oídos atentos y ojos abiertos, para penetrar la realidad y descubrir en ella al Dios de lo pequeño que siempre nos sale al paso, aunque a veces usemos una lupa para verlo.
Pero contemplar no significa cruzarse de brazos ante tantas situaciones que no son de Dios, más bien nos capacita para combatirlas, por eso esta espera es también activa, como la de los profetas, anunciando y denunciando. Desde la credibilidad de la propia vida.
Y es una espera confiada. A pesar de las dificultades, de lo mucho que se prolonga a veces, de las noches oscuras…como la de María. Su fidelidad, su permanencia en la espera hizo posible la Encarnación del Verbo, dando paso a la Vida con mayúsculas. Porque Dios siempre cumple sus promesas.
«Esperar es dejar que la realidad se preñe de futuro» (Byung Chul Han)
¡FELIZ ADVIENTO!
El Equipo de Liturgia.
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