ADORACIÓN PADRE DAMIÁN
PARROQUIA BUEN PASTOR – SAN FERNANDO
El miércoles 8 de mayo, y dentro de nuestra particular “Semana del Padre Damián”, las hermanas SSCC animaron la adoración semanal de los miércoles, con la referencia del Santo de Molokai como ejemplo. En ella se nos invitó a situarnos como leprosos y como los que se encuentran con la lepra que nos rodea, en la seguridad de que el Espíritu de Jesús Crucificado-Resucitado iluminará nuestros pasos como iluminó a Damián.
Compartimos la Adoración:
ADORACIÓN PADRE DAMIÁN
Padre Damián: El que aprendió a mirar y relacionarse con la lepra.
AMBIENTACIÓN:
En nuestro proceso de fe intentamos siempre poner los ojos en Jesús para aprender de Él su modo de ser Hijo y hermano.
Al recordar al Padre Damián en esta ocasión, vamos a intentar entrar, no tanto en sus datos biográficos que la mayoría conocemos, sino en lo que pudo ser experiencia fundamental: el contacto con la lepra. Porque Damián es uno de los que fue aprendiendo el modo de Jesús. Por eso se ha convertido para nosotros en referente de cómo estar en contacto con la realidad cotidiana.
En este tiempo de adoración será bueno atrevernos a situarnos como leprosos y como los que se encuentran con la lepra que nos rodea. Desde las dos perspectivas seguro que el Espíritu de Jesús Crucificado-Resucitado iluminará nuestros pasos como le iluminó a Damián.
EXPOSICIÓN
Con humildad nos situamos ante el Señor con nuestra pobreza. No somos mejores que los demás leprosos.
CANCIÓN: Aquí estoy Señor, Cristóbal Fones
JESÚS SANA A UN LEPROSO (Mt 8.1-4; Lc 5.12-16)
Un hombre enfermo de lepra se acercó a Jesús, y poniéndose de rodillas le dijo: -Si quieres, puedes limpiarme de mi enfermedad. Jesús tuvo compasión de él, le tocó con la mano y dijo: -Quiero. ¡Queda limpio! Al momento se le quitó la lepra y quedó limpio. Jesús lo despidió en seguida, recomendándole mucho: -Mira, no se lo digas a nadie, Pero ve, preséntate al sacerdote y lleva por tu purificación la ofrenda ordenada por Moisés; así sabrán todos que ya estás limpio de tu enfermedad. Sin embargo, en cuanto se fue, comenzó a contar a todos lo que había pasado. Por eso, Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo, sino que se quedaba fuera, en lugares donde no había nadie; pero de todas partes acudían a verle.
EL LEPROSO
El leproso, considerado impuro por la ley, no se queda para desde lejos gritando ¡Impuro, impuro! No se atasca en sus monólogos destructivos. Hace del dolor un trampolín y no un lamento. Se arriesga y se acerca a Jesús, se arrodilla y le suplica: Si quieres, puedes limpiarme». Por encima de la transgresión, el leproso muestra la gran carga que lleva y ese deseo de vida y esperanza que cada ser humano lleva dentro. Nuestra libertad más profunda, es el encuentro con Dios mismo, actuando en nosotros. El leproso, al escuchar su corazón, ha destruido una frontera, ha colocado a Dios en el centro de su existencia y ha inaugurado esta posibilidad para muchos otros. Ninguno estamos exento de este diálogo entre la vida experimentada y la fe recibida.
CANCIÓN: Cúrame – Salomé Arricibita
JESÚS / DAMIÁN
Dios, manifestado en Jesús, es un Dios que se compadece, toca y cura. No teme ser contaminado. Por la carne de Jesús, la vida humana es morada de Dios. En el leproso arrodillado ante Él, Jesús ve la humanidad de su carne: una humanidad herida en la que Dios habita
Jesús va descubriendo su identidad, su Misión en un doble movimiento: adentrándose en el misterio que lo habita y al que llama Padre y en la plena apertura a la realidad que le rodea. También, en la vulnerabilidad de la relación con otros tantas veces extranjeros y marginales redescubre constantemente el rostro del Padre. La relación, la comunidad, la familia… es una realidad viva, presente, siempre abierta y que hay que cuidar cada día.
COMPARTIMOS NUESTRA ORACIÓN
CANCIÓN: Confía – ain Karem CONFIA
EL SEÑOR ENJUGARÁ TUS LÁGRIMAS, ENJUGARÁ TODAS LAS LÁGRIMAS. ES EL SEÑOR QUIEN SANA. EN LA DIFICULTAD CAMINA Y CONFÍA Y LA NOCHE DE TU VIDA SERÁ LUZ DE MEDIODÍA. BENDICIÓN
![]()









