¡Sanad a los enfermos! (Mt 10,8)
Por la gracia de este sacramento, el enfermo recibe la fuerza y el don de unirse más íntimamente a la Pasión de Cristo: recibe un sentido nuevo, viene a ser participación en la obra salvífica de Jesús.
“Un don particular del Espíritu Santo. La gracia primera de este sacramento es una gracia de consuelo, de paz y de ánimo para vencer las dificultades propias del estado de enfermedad o de la fragilidad de la vejez”.
En nuestra parroquia tenemos un día de CELEBRACIÓN COMUNITARIA DE LA UNCIÓN DE ENFERMOS después de Pascua.
También, cuando la solicitan en domicilios u hospital.