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REFLEXIÓN SOBRE UNA SEMANA SANTA, PASADA POR AGUA

“No hay mal que por bien   no venga”. Este refrán, sabio, como todos los refranes, porque es la sabiduría del pueblo, que los crea, significa que lo malo que sucede, también trae cosas buenas, o que se compensa con cosas buenas. Transmite una visión optimista de la realidad, pues indica que una contrariedad puede tener resultados favorables.

Y este es el caso de esta Semana Santa cofradiera, pasada por agua, que ha dejado sin procesionar a muchos “pasos”, preparados con tanto esmero. Ha habido mucha desilusión, muchas lágrimas, mucho desencanto, y alguna rebelión interior contra las circunstancias.

Pero, por el contrario, nos ha proporcionado la alegría y la tranquilidad de ver cómo los pantanos, al límite de extinción, han crecido, y nos han asegurado esa agua que empezaba a faltar, y la amenaza de fuertes restricciones, con sus nefastas consecuencias.

Por eso, como dice, nuevamente la sabiduría popular: “cuando una puerta se cierra, una ventana se abre”.

Es una pena, que tantas ilusiones puestas en la Semana Santa procesional, se hayan visto abortadas por la lluvia. Es lamentable, que tantas personas hayan lamentado y llorado.

Pero demos gracias a Dios porque hemos encontrado la tranquilidad de poder ver el futuro con esperanza, en esa agua que nos ha llegado, cuando más se empezaba a echar de menos.  Aunque, también es verdad, que hubiéramos deseado, que cayese una semana antes o una después. Pero como dice otro refrán: “El hombre propone, y Dios dispone”. Y para no meter a Dios en todos los fregados, se me ocurre pensar, que la “naturaleza”, a quien tanto ofendemos, se ha tomado la revancha.

Félix González SS.CC.

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