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ORACIÓN ECUMÉNICA DE PENTECOSTÉS ¡VEN, ESPÍRITU SANTO!

Empezando a caer la tarde del viernes 22 de mayo, nos reunimos en nuestra Catedral de El Buen Pastor los miembros de la Parroquia junto con los de la Parroquia de Nuestra Señora de Lourdes de Cádiz y de la Iglesia Evangélica de El Buen Pastor, también en San Fernando.

En esta ocasión, juntos hemos invocado al Espíritu Santo a las puertas de la fiesta de Pentecostés, pasados casi cincuenta días de la celebración gozosa de la victoria de Cristo sobre la muerte.

Y es que el Espíritu Santo, como predicó el Padre Juan Martín Baro, es un gran desconocido para la comunidad cristiana, al ser una realidad no visible, que, como el viento, se siente, pero no se ve. De su mano hicimos un recorrido por el significado de esta fiesta de Pentecostés para el pueblo judío en contraposición a su significado para los cristianos, habiendo pasado de ser una fiesta con un sentido primario, ligado a la naturaleza y a la presentación de los primeros dones a Dios, a ser una celebración del hecho de la entrega de la Ley a Moisés, a ser la entrega del Espíritu del mismo Cristo muerto y resucitado.

También hizo alusión a la variedad de símbolos que usamos para referirnos al Espíritu Santo: El fuego, el agua, la paloma o el viento.

Y como en una continuación de esas palabras, el Padre Silvio Miguel Bueno, ahondando en que en el fondo el Espíritu es Dios mismo, transmitió el hecho de que Dios abrió su costado, entregó su aliento, atravesó un muro para darnos su vida.

Esta fiesta de Pentecostés la podemos celebrar como el comienzo real de la Iglesia, porque dejamos de ser gente que tiene una enseñanza y pasamos a, por el Espíritu, incluso en nuestras debilidades y errores, por muy distintos que seamos, una comunidad que se entiende y camina junta.

Ese aliento de Dios, el mismo que a través de la palabra dio la vida, casi inconscientemente, entra en nosotros, que dejamos que algo externo a nuestro organismo se funda con nosotros por algo tan cotidiano como respirar.

Animándonos a dejarnos invadir por ese Espíritu, que siempre nos ha de llevar a amar, a abrir nuestro corazón a Dios, terminamos cantando un canto de envío, porque… sois la sal que puede dar sabor a la vida… sois la luz que tiene que alumbrar… llevar a Dios

A continuación, pasamos al salón parroquial a compartir lo que los asistentes aportaron en un rato de convivencia todos juntos.

Deseamos que el Pastor José Eugenio Burguillo Martín, se recupere lo antes posible, para poder compartir juntos en nuestro próximo encuentro.

María del Pilar Cano Révora

Directora del Coro de la Parroquia de El Buen Pastor

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