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CUANDO UN AMIGO SE VA

Nunca he logrado bailar bien las Sevillanas, a pesar de mis cincuenta años en Andalucía, y de haberlo intentado, incluso en clases de Academia. Uno nació en el Norte, y no lo puede evitar. Digo esto, porque voy a valerme de una sevillana para deciros:” hasta siempre”, y expresar mis sentimientos.

“Algo se muere en el alma, cuando un amigo se va”. Pero no solo en los que se quedan, sino también, y, sobre todo, en el que se va. Al menos en mi caso. Se mueren proyectos, se mueren cercanía de personas muy queridas, se mueren tantos años compartidos, se mueren tantas cosas…

“Un pañuelo de silencio, a la hora de partir”. Sí, sobran las palabras; solo el silencio de los sentimientos, “porque hay palabras que hieren, y no se deben decir”. No se debe decir “adiós”, porque está demasiado dicho y escuchado, ni se debe decir “hasta luego”, porque no es verdad. Solo se puede decir, con el corazón, que no con la lengua, aquello de: “hasta siempre”. Aunque sigáis en San Fernando, estaréis también en Torrelavega; parece que eso de la bilocación, se va a hacer posible. Y os seguiré queriendo, tanto como yo me he sentido querido.

No tengo derecho a pediros nada. Pero me voy a atrever a haceros un ruego: que queráis a la Parroquia y a la Congregación, como lo habéis hecho hasta ahora. Cuidad a Silvio. ¡Que Dios os bendiga!

Félix González SS.CC.                        

NOTA: Salgo para El Escorial y Torrelavega, el día 24 de agosto.

GRACIAS PADRE FÉLIX, POR TODO LO VIVIDO, COMPARTIDO Y REGALADO TODOS ESTOS AÑOS. NOSOTROS TERMINARÍAMOS ESA SEVILLANAS DICIENDO:

“Cuando un amigo se va y va dejando una huella” …” Que no se puede borrar”“Ese vacío que deja el amigo que se va”…

“No te vayas todavía, no te vayas, por favor… No te vayas todavía…Que hasta la guitarra mía llora cuando dice adiós”

TE QUEREMOS

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