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CONVIVENCIA CUIDAR – PJV- LO QUE SE CUIDA CRECE

Tras todo un año de viernes con la pastoral juvenil ponemos la guinda del pastel al curso con esta convivencia “Cuidar” bajo el lema “Lo que se cuida crece”.

Se trata de la continuación de la convivencia de fin de curso del pasado año “Soy semilla”. En esa convivencia se entendió que todos somos semillas que deben plantarse para en un futuro obtener frutos. Pero que también somos terreno en el que los demás plantan semillas y debemos elegir qué tipo de terreno queremos ser.

En esta convivencia hemos aprendido que para que una semilla crezca debe ser cuidada, pero que cada semilla es distinta y necesita cuidados diferentes. Hemos englobado los principales cuidados en cinco grupos: Agua (aquello que nos da vida), Luz (aquello que nos guía), Tierra (Donde siento hogar), Poda (aquello que debemos mejorar) y Tiempo (crecer lleva paciencia).

Por supuesto, todo esto lo hemos aprendido con juegos, al más puro estilo “Parroquia del Buen Pastor”. Comenzamos con unos juegos rompehielos el sábado por la mañana y continuamos con una yincana por equipos que finalizaba con una gran guerra de globos. Disfrutamos también de ratitos de piscina antes de la comida y la merienda. No faltó un ratito de reflexión en el que hablamos un poquito más serio de todo lo que supone cuidar una planta y como llevarlo a cada uno de nosotros y a nuestra fe. Tras esta reflexión, cada uno decoramos una pequeña maceta y plantamos algunas semillas con la intención de materializar los cuidados que hemos aprendido durante el día.

La noche se nos quedó corta con “el último piso” el gran juego por equipos que nos hizo a todos pasar una velada espectacular llena de diversión y risas. Y no podíamos irnos a la cama sin pasar un ratito por la capilla, esa capilla que nos ha acompañado a la mayoría de los catequistas en nuestras convivencias de pequeños. Esa capilla pequeñita y modesta en la que compartir con Dios nuestra pequeña oración.

La mañana del domingo consistió en recoger, hacernos fotos y despedirnos de nuevo de la casa del Padre Damián. Otra despedida que nunca es un adiós, siempre confiamos en que sea un hasta luego. Y tras esta convivencia que sin darnos cuenta ya está acabando, volvemos a San Fernando para terminar de la mejor manera posible: Celebrando la Eucaristía todos juntos en nuestra parroquia, con nuestra comunidad. Esto nos hace ver que no somos solo los 26 que hemos ido de convivencia, que formamos parte de algo más grande, de la comunidad de la Parroquia del Buen Pastor. Creo que hablo en nombre de todos los catequistas cuando digo que estoy muy orgullosa y agradecida de pertenecer a esta comunidad.

Ana González

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