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PRIMERAS COMUNIONES EN EL BUEN PASTOR

«Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre, y el pan que yo le voy a dar es mi carne por la vida del mundo». (Jn 6, 51).

Este fin de semana hemos tenido las celebraciones de las primeras comuniones en nuestra parroquia del Buen Pastor. Después de tres años de catequesis parroquial, en la que hemos iniciado a los niños en la vida cristiana y en la comunidad, se han acercado a recibir el sacramento de la comunión por primera vez.

Detrás está el trabajo pastoral de los catequistas, “artesanos del encuentro”, que se han desvivido por llevar la Palabra de Dios a estos niños y a sus familias, la del propio párroco como primer catequista de la comunidad, el coro que han estado animando y rezando con sus canciones en todas las celebraciones, el de   toda la parroquia que como comunidad parroquial han celebrado los domingos y momentos litúrgicos con ellos y el de los padres y familiares de estos niños. A todos ellos queremos dar las gracias por su aportación, su pequeña gran contribución para que esto haya sido posible

 La Eucaristía es el centro de la vida cristiana y la plenitud de la iniciación cristiana. Recibir la Primera Comunión significa entrar en la vida cristiana adulta, participar como cristianos maduros y responsables en la vida de la Iglesia. Simboliza la unión con Cristo, la renovación de promesas bautismales y la madurez espiritual.

La familia es la primera responsable de enseñar a rezar y practicar la fe. La catequesis parroquial es sólo una ayuda, aunque necesaria.

La Catequesis de Infancia es un proyecto de despertar y crecimiento del niño a la fe y a la vida cristiana. Nuestro proyecto surge de la necesidad de renovar la Evangelización, de arraigar la fe: “Que el niño tenga experiencia de Dios”.

Dios se revela a través de los Sacramentos. La catequesis va dirigida a iniciar al niño en EL ENCUENTRO CON DIOS EN LOS SACRAMENTOS, EN LA ORACIÓN Y EN LA LITURGIA. es importante conocer, orar, celebrar y vivir.

Que no decaiga el esfuerzo por que las primeras comuniones ofrezcan todo lo mejor para hacer posible el encuentro entre el Señor y tantos niños. Que sea un camino de iniciación en la continuidad y el cuidado de su fe.

“Dejad que los niños se acerquen a mí. No se lo impidáis” (Mc 10, 13).

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