TESTIMONIO DE BENJAMÍN, NUEVO MIEMBRO DE NUESTRA COMUNIDAD PARROQUIAL
Benjamín, hermano de los Sagrados Corazones, llega desde Kinsasa para estar con nuestra comunidad parroquial durante dos años. Os dejamos su testimonio, extraído del “Boletín Misioneros desde aquí” del pasado marzo
¿A DÓNDE NOS LLEVA EL SEGUIMIENTO DE JESÚS?
Desde mis primeros pasos en la Congregación, era consciente de la realidad misionera de mi familia religiosa. Sabía que un día u otro, tendría que moverme para cumplir nuestra misión y para compartir la vida con los hombres de nuestro tiempo en un sitio que no fuera el mío. Pero en mi imaginación, el momento de vivir la realidad misionera vendría cuando fuera sacerdote ya. Sin embargo, el hecho de que mi superior quiso que hiciera la última etapa de mi formación en otro país, me llamó la atención.
En efecto, una cosa es saber la realidad de la misión y otra cosa es vivir esta realidad como formato a la vida sacerdotal. Antes de mi viaje, supe mi destino en España: el Provincial me envió un mensaje para decirme que iba a vivir en San Fernando en la parroquia del “Buen Pastor”. Naturalmente esta información me puso a la búsqueda en internet de esta ciudad y de esta parroquia; en el sentido de tener un poco de idea.
Así, el seguimiento de Jesús nos lleva no solamente a otro sitio, sino que nos lleva a una nueva cultura, a otra manera de vivir la fe, a otro contexto, y de ahí nos lleva a un reto, un desafío. El reto de ponernos en camino y de compartir la vida fiel a sus enseñanzas y mandamientos; el reto de cambiar de repente 180 º nuestra costumbre, nuestra lengua, nuestra comida y un montón de otras cosas.
Todos estos cambios no valen absolutamente nada delante del único necesario: Jesús; Él es quien nos ha dicho: “id pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Mt 28, 19).
En realidad, la misión de bautizar no está directamente en relación con mi estado de vida, porque sigo aprendiendo la vida religiosa y sigo preparándome para la vida sacerdotal. Me he preguntado, en este contexto ¿qué soy yo dentro de esta situación? Sin embargo, la palabra de san Pablo a los corintios siempre me llama la atención: “Siendo libre como soy, me he hecho esclavo de todos, para ganar a los más posibles. Me he hecho débil con los débiles, para ganar a los débiles; me he hecho todo para todos para ganar, sea como sea, a algunos. Y todo lo hago por causa del Evangelio, para participar yo también de sus bienes” (1 Cor 9, 22-23).
Además, vivo esta experiencia con mucho interés porque, mire donde mire, aprendo muchas cosas. Sobre todo, respecto a la fe cristiana. En efecto, pensaba que tenía muchas cosas que dar, debido a mi fe, de mis experiencias distintas de fe, de mis formaciones diferentes, de tantos años de estudio filosófico y teológico; pero ahora me doy cuenta de que tengo que recibir y, en realidad, estoy recibiendo muchas cosas que seguro participan en mi formación como futuro sacerdote.
La parroquia del “Buen Pastor” es un faro en nuestro barrio, como dijo una señora en un momento de oración compartida durante una misa. Sí, esta pequeña iglesia, muy difícil a veces de identificar como una parroquia respecto a la infraestructura, es de verdad una fuente de fe. Aquí, todo el mundo vive la fe con muchas ganas, profundidad y piedad. Aquí la fe es compartida entre todos: hay unidad y apoyo mutuos. Aquí todo el mundo conoce a todo el mundo, así nos cuidamos mucho, de tal manera que la herida de un miembro de la comunidad afecta a toda la comunidad. Aquí nunca nos falta rezar y pensar mucho unos por otros, rezamos por el mundo entero. Por lo tanto, la fe es un árbol que tiene muchos frutos y todos aprovechamos no solamente de estos frutos sino también de la sombra de esta fe ante las angustias de la vida.
Tengo que subrayar que la fe en esta comunidad cristiana se conjuga también en la práctica. Que sea Cáritas, que sea el Grupo de las Misiones o los Voluntarios…, todo el mundo está listo para ayudar a los demás de aquí y del otro lado del mundo.
Con respecto a la llamada del papa Francisco LA COMUNIDAD DEL “BUEN PASTOR” ES UNA COMUNIDAD QUE SALE Y COMPARTE SU FE Y SUS TESTIMONIOS DE FE.
Con la ayuda del Señor que los dos años que voy a pasar aquí sean una ocasión para el crecimiento de mi fe.
KABOMBO BANZA Geoffrey Benjamín, SSCC.
Testimonio extraído del “Boletín Misioneros desde aquí”, nº 60
https://drive.google.com/file/d/1vxdrh6L5NG4Gy4bCQC4ew8FgtCWOwMkG/view?usp=sharing

